domingo, 25 de noviembre de 2012

Fama y humildad


En primer lugar, quiero contarles que hay una parte de mí que debió de haber nacido como un hombre; sé que suena un poco raro, pero en realidad no le veo otra explicación al hecho de que tenga tantos gustos y temas en común con ellos. Me considero un mezcla entre femenina y tosca, todo dependiendo de la actividad que esté desarrollando; solo quiero dejar claro que, aunque sienta que de cierta forma debí ser hombre, me siento lo suficientemente femenina como para explicar por qué nací niña. Me ha generado algunas complicaciones entender la razón por la cual, si soy mujer, tengo tantos gustos similares a los de los hombres; aun así me parece suficiente saber que es una virtud, ya que no es muy difícil complacerme con un tema de conversación.
Entenderán un poco más mi punto al decirles que, desde que el colegio me lo permitió, juego baloncesto; desarrollé este deporte 12 años continuos y la mayoría de ellos al lado de hombres. Cabe resaltar que paré, no porque quise sino porque una lesión no me permitió continuar; también es importante mencionar que apenas pueda, sin duda alguna, voy a volver a jugar. De igual forma, jugué futbol durante 8 años y no hay ningún sentimiento comparado al de la adrenalina de un partido de cualquiera de estos dos deportes. Me acostumbré a qué un buen deporte, es un deporte de contacto. Mis posiciones en cualquiera podían ser, quizás, las más agresivas y eso me encanta; disfrutaba mucho descargar cualquier clase de sentimiento (interno o externo) en la cancha, ya que lo que allí pasa allí se queda.

Como buena deportista, me encanta hablar de deportes y esta es una de las razones más fuertes por lo que una parte de mí, es niño. Soy amante del futbol y del bascket profesional; además, son de los temas que más hablo con mi novio a diario (él también es amante de los deportes). Consideró que para poder hablar de ello hay que conocer el tema y yo, en realidad, me siento lo suficientemente informada.

Tengo tres equipos que amo con locura: El Real Madrid (Futbol), Los Miami Heat (Bascket) y, claro está, la selección Colombia. Me considero una fan desesperada de cada uno de los integrantes de estos equipos; quisiera conocerlos a todos, sería un sueño, pero hay algunos y específicamente uno que me llama mucho la atención. Tuve la oportunidad de conocer a dos que estaban en mi lista (Falcao y James, de la selección Colombia) pero me falta uno que admiro con desespero por una razón: a pesar de su fama, conserva su humildad. Iker Casillas es el arquero del Real Madrid y en este caso mi sueño, es conocerlo.  Al admirarlo tanto, “conozco” mucho de él; me parece una persona tan natural, tan dedicada y tan espontanea, que no pareciera vivir bajo el lente de una cámara (cuando esa es su realidad). Todo recurre a un simple hecho que me hizo empezar a amarlo: al ganar el mundial su novia lo entrevistó y él, de la emoción y sin importarle el “qué dirán”, se le lanzó encima con un beso.  Es el mejor arquero del mundo, lo tiene todo y aun así dedica tiempo para aquellos que no tienen nada; lo admiro por su talento, su dedicación, su liderazgo, su humildad…. Y de algo estoy segura, a lo largo de mi vida, debo conocerlo. 

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