En primer lugar, quiero contarles
que hay una parte de mí que debió de haber nacido como un hombre; sé que suena
un poco raro, pero en realidad no le veo otra explicación al hecho de que tenga
tantos gustos y temas en común con ellos. Me considero un mezcla entre femenina
y tosca, todo dependiendo de la actividad que esté desarrollando; solo quiero
dejar claro que, aunque sienta que de cierta forma debí ser hombre, me siento
lo suficientemente femenina como para explicar por qué nací niña. Me ha generado
algunas complicaciones entender la razón por la cual, si soy mujer, tengo
tantos gustos similares a los de los hombres; aun así me parece suficiente
saber que es una virtud, ya que no es muy difícil complacerme con un tema de
conversación.
Entenderán un poco más mi punto
al decirles que, desde que el colegio me lo permitió, juego baloncesto;
desarrollé este deporte 12 años continuos y la mayoría de ellos al lado de
hombres. Cabe resaltar que paré, no porque quise sino porque una lesión no me
permitió continuar; también es importante mencionar que apenas pueda, sin duda
alguna, voy a volver a jugar. De igual forma, jugué futbol durante 8 años y no
hay ningún sentimiento comparado al de la adrenalina de un partido de
cualquiera de estos dos deportes. Me acostumbré a qué un buen deporte, es un
deporte de contacto. Mis posiciones en cualquiera podían ser, quizás, las más
agresivas y eso me encanta; disfrutaba mucho descargar cualquier clase de
sentimiento (interno o externo) en la cancha, ya que lo que allí pasa allí se
queda.
Como buena deportista, me encanta
hablar de deportes y esta es una de las razones más fuertes por lo que una
parte de mí, es niño. Soy amante del futbol y del bascket profesional; además,
son de los temas que más hablo con mi novio a diario (él también es amante de
los deportes). Consideró que para poder hablar de ello hay que conocer el tema
y yo, en realidad, me siento lo suficientemente informada.
Tengo tres equipos que amo con
locura: El Real Madrid (Futbol), Los Miami Heat (Bascket) y, claro está, la
selección Colombia. Me considero una fan desesperada de cada uno de los
integrantes de estos equipos; quisiera conocerlos a todos, sería un sueño, pero
hay algunos y específicamente uno que me llama mucho la atención. Tuve la
oportunidad de conocer a dos que estaban en mi lista (Falcao y James, de la
selección Colombia) pero me falta uno que admiro con desespero por una razón: a
pesar de su fama, conserva su humildad. Iker Casillas es el arquero del Real
Madrid y en este caso mi sueño, es conocerlo.
Al admirarlo tanto, “conozco” mucho de él; me parece una persona tan
natural, tan dedicada y tan espontanea, que no pareciera vivir bajo el lente de
una cámara (cuando esa es su realidad). Todo recurre a un simple hecho que me
hizo empezar a amarlo: al ganar el mundial su novia lo entrevistó y él, de la
emoción y sin importarle el “qué dirán”, se le lanzó encima con un beso. Es el mejor arquero del mundo, lo tiene todo y
aun así dedica tiempo para aquellos que no tienen nada; lo admiro por su
talento, su dedicación, su liderazgo, su humildad…. Y de algo estoy segura, a
lo largo de mi vida, debo conocerlo.

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