He tenido este sueño desde hace
muchísimo tiempo y ahora que me acuerdo, nunca me he puesto a pensar por qué
nació. Considerando alternativas de por qué este sueño ronda mi cabeza desde
hace tanto, puedo llegar a la clara conclusión de que las películas se han
encargado de mantenerlo allí y de convertir a Nueva York en una ciudad perfecta
para mí.
Para que sigan conociéndome un
poco más, soy una persona que no se puede quedar quieta. Es decir y para que lo
entiendan, necesito de alguna distracción siempre y en todo momento; es tan
extremo mi problema o virtud (aun no defino cuál de los dos es) que decidí
escribir este sueño en un momento y no otro, porque estaba intranquila en una
mañana del fin de semana. Mi papá cree fervientemente que necesito moverme
porque tengo el alma intranquila, yo por el contrario creo que es porque soy
curiosa, emprendedora y creativa; no lo considero como virtud aun, porque me
interesa mucho saber la razón por la cual mi papa ve eso en mí.
Ahora ya sabiendo algo más de mi
personalidad es fácil entender por qué “la ciudad que nunca duerme” es tan
ideal para mí y para aquellos que no les parece tan obvio, es muy simple:
tampoco se puede quedar quieta. Quizás haciendo una comparación entre mi
personalidad y Nueva York, el no poderse quedar quieto es de gustos y personalidades
(como todo en la vida); aun así sigo muy interesada en por qué puede significar
tener el alma intranquila, ya que como me enseñaron en el colegio ser “Mente
abierta” es parte de ser una persona íntegra.
Cambiando el tema y
direccionándome hacía mi sueño, creo que lo que más me atrae de esta ciudad es
que es como una pequeña alegoría del mundo: nunca deja de moverse. Es tan
simple que todo se centra en este pequeño detalle: Para conocer a personas de
todas las culturas del mundo no necesariamente hay que viajar a través de él,
simplemente hay que comprar un tiquete a Nueva york. También supongo que el
gusto por “La capital del mundo” va estrictamente relacionado a mi carrera
(comunicación social) ya que se me hace agua la boca imaginarme sentada en un
escritorio del New York Times o en una oficina de edición de una de las tantas
revistas de moda; esto, una vez más, se lo atribuyo completamente a las
imágenes de las tantas películas sobre la vida en esta ciudad.
Tal y como el sueño de París,
este tiene una cita conmigo: el 31 de diciembre (Año nuevo) en medio de Times
Square. Me parece absolutamente alucinante celebrar año nuevo, no únicamente
con mi compañía de esa noche, sino con tanta gente viendo exactamente el mismo
espectáculo. Debe de ser una experiencia
única que tanta gente cuente al mismo tiempo y estalle de emoción al llegar las
12, mientras el Times Square se luce como sabe en su show de música y fuegos
artificiales.
Me parece totalmente emocionante
solo de contarlo, por eso se e incluyo obligatoriamente a este sueño en esta
lista, ya que no quisiera morirme in vivirlo…

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